Sir Henry Tate, un comerciante de azúcar, apenas se hizo millonario hizo generosas donaciones. En 1889 donó su colección de 65 pinturas contemporáneas al gobierno británico con la condición de que le proporcionasen una galería adecuada donde exponerlas, para lo que donó 80.000 libras. La Galería Nacional de Arte Británico, más conocida como Tate Britain, abrió el 21 de julio de 1897, donde antes estaba la Millbank Prison. Rehusó en varias ocasiones ser nombrado caballero, hasta que le dijeron que si lo volvía a hacer sería considerado una falta de respeto hacia la Familia Real.

En 1890, Henry Tate le encargó una obra al pintor inglés Luke Fildes, por entonces el retratista más célebre de Inglaterra.

Fildes pudo elegir el tema del cuadro. Se inspiró en una tragedia personal: la muerte de su hijo primogénito, Philip, de un año de edad, la mañana de Navidad de 1877, en su casa de Kensington. Tanto Fildes como se esposa se quedaron impresionados por la forma en la que el médico que atendió y cuidó a su hijo (un tal Dr. Murray) se involucró con la enfermedad del pequeño. En aquella época había poco que hacer frente a las enfermedades infecciosas de la infancia, y el médico sólo podía acompañar a los padres en el proceso y consolarlos.

Fildes inventó un nuevo escenario y nuevos personajes para su óleo sobre lienzo de 166 x 241 cm, que pintó en 1891, y que bautizó El Doctor.

Samuel Luke Fildes - El Doctor (1891) Óleo sobre lienzo 166 x 241 cm. TATE GALLERY – LONDRES

Samuel Luke Fildes – El Doctor (1891)
Óleo sobre lienzo 166 x 241 cm.
TATE GALLERY – LONDRES

 

En la obra aparece una niña que yace en una cama improvisada entre dos sillas en el interior de una casa rústica y pobre. Su rostro pálido está iluminado por una lámpara en la mesa, que tiene la pantalla angulada para conseguir ese efecto. Al lado de la lámpara hay una taza de té, que seguramente ayudó a pasar una larga noche. Del otro lado de la lámpara hay una botella con la mitad de su contenido, probablemente alguna medicina que le estuvo administrando a la pequeña paciente. El cuenco y la jarra que están en el banco (al frente y a la derecha del cuadro) seguramente fueron usadas para bajar la fiebre de la niña.

El médico, vestido de traje, está sentado junto a su paciente, mirándola con ansiedad. Pareciera que a la vez tiene la esperanza de que la niña se cure, pero teme que eso no ocurra: experimenta el drama de enfrentarse a sus propias limitaciones, una confrontación que forma parte de la práctica médica diaria. Podría haberse retirado y haber regresado a la mañana siguiente, pero decidió quedarse acompañando a su paciente y su familia hasta el desenlace.

El padre de la niña, de pie en el fondo a la derecha, apoya su mano sobre el hombro de su esposa (cuyas manos están entrelazadas como en oración) y mira el rostro del médico. Su humilde estilo de vida es evidente por las características de su casa.

Fildes utiliza la luz del día que empieza a asomarse por la ventana como significando de la recuperación inminente de la niña (lo contrario que ocurrió con su hijo)

Esta es la imagen del heroísmo silencioso de un médico común, que se mantiene vigilante cuidando a su paciente. Este cuadro es el reflejo de sus desvelos y de su esfuerzo en la lucha contra la adversidad. Es la imagen del espíritu altruista de los hombres y mujeres que ejercen el arte de curar.

La obra tuvo un gran éxito con el público. Un médico contemporáneo escribió a sus colegas: “Una biblioteca llena de libros que nos honren no podría hacer lo que este cuadro ha hecho y hará por la profesión médica al conseguir que los corazones de nuestros semejantes nos miren cálidamente con confianza y afecto. Independientemente del nivel que alcancen en su profesión, siempre deben tener presente esta figura ideal pintada por Fildes, y ser al mismo tiempo un hombre noble y un médico noble.”

El Doctor fue utilizada por la Asociación Médica de Estados Unidos en una campaña contra una propuesta para nacionalizar la asistencia médica presentada por el presidente Harry S. Truman. La imagen fue utilizada en carteles y folletos, junto con el lema, “mantener la política fuera de esta imagen”, lo que sugería que la participación del gobierno en la asistencia médica afectaría negativamente la calidad de la atención. Toda una profecía.

Alfredo Buzzi.

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