El prestigioso médico argentino Emilio Coni nació el 4 de marzo de 1855  en la ciudad de Corrientes.

Sus padres, Pablo Emilio Coni y Fanny Fonteneau Odantos, eran ambos de nacionalidad francesa.

Fue llevado a Francia para hacer su educación primaria en Saint-Malo (Francia), de donde era su padre.

Sus estudios secundarios los hizo en el Colegio Nacional de Buenos Aires.

Ingresó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires en 1872, y egresó con la tesis “Lepra anestésica”.

En su época de estudiante fue redactor de la “Revista Médico Quirúrgica” (fundada en 1864 y que dejó de aparecer en mayo de 1888) de la que luego fue Director.

Hasta el final de su vida cultivó el periodismo científico y según sus propias palabras estuvo vinculado a 14 medios periodísticos en carácter de fundador, director, redactor o colaborador.

Las primeras experiencias recogidas en el medio hospitalario lo orientaron definitivamente hacia la práctica de la higiene pública y la medicina social, disciplinas en las que llevó a cabo una obra relevante que prestigió su nombre en el país y en el extranjero.

Además de higienista fue estadígrafo, demógrafo y publicista.

Algunas de las instituciones que contribuyó a poner en marcha o a encauzar fueron: el Patronato de la Infancia, la Liga Argentina contra la Tuberculosis, La Gota de Leche, la Oficina Estadística Municipal, la Maternidad del Hospital San Roque (hoy Ramos Mejía), la primera en el ámbito municipal, el primer Asilo Nocturno Municipal y la Escuela de Enfermeras (creada por Cecilia Grierson).

Durante 1892 actuó como Presidente de la primera comisión directiva de la Asociación Médica Argentina y como Director de la Asistencia Pública de la Ciudad de Buenos Aires.

Hombre de carácter independiente y altivo, se sintió tan desalentado que decidió radicarse definitivamente en Francia. Fue así que en abril de 1893 presentó su renuncia en ambas instituciones y se alejó del país, al que debió reintegrarse pocos años después porque el clima europeo afectaba la frágil salud de su esposa Gabriela Laperrière (1866-1907), conocida socióloga y periodista francesa defensora de los derechos de la mujer.

Refiriéndose a su trayectoria profesional él mismo ha dicho: “en vez de médico de enfermos, lo he sido de ciudades y pueblos”.

Murió el 3 de julio de 1928.

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