Erasístrato fue uno de los máximos representantes de la Escuela Médica de Alejandría, y es considerado el fundador de la fisiología experimental. Pero más que por sus investigaciones anatómicas y fisiológicas, ha pasado a la historia a través del arte por un curioso suceso del que fue protagonista.

Alejandro III de Macedonia, más conocido como Alejandro Magno, murió en el año 323 aC sin herederos legítimos, por lo que su imperio se dividió entre sus generales.

Seleuco fue quien se llevó la parte más extensa, que comprendía veinte pueblos de distintas etnias, lenguas y religiones, y que sumaban más de 30 millones de habitantes. Se casó en segundas nupcias con la joven Estratónice, cuando ella tenía 17 años de edad y él casi 50. Antíoco, hijo primogénito de Seleuco y de su primera esposa, único heredero al trono, se había enamorado apasionadamente de su madrastra, Estratónice. Sabiendo que sus deseos eran totalmente ilegales, se enfermó más allá de toda cura y decidió dejarse morir negándose a todo alimento. Su padre, buscando al mejor médico de la época, convocó a Erasístrato

La vida de Erasístrato es poco conocida. La mayoría de sus escritos nos han llegado a través de los comentarios de sus sucesores, en particular Galeno, quien, por otra parte, fue uno de sus principales críticos. Como ya se mencionó, fue uno de los fundadores de la Escuela Médica de Alejandría, ciudad egipcia fundada por Alejandro Magno que quedó en manos de otros de sus generales, Ptolomeo, admirador de la literatura y la ciencia griegas, quien se propuso hacer de esa ciudad, ya entonces un importante centro económico, un gran centro cultural, una segunda Atenas. Erasístrato, junto con Herófilo, fue de los primeros en practicar disecciones de cadáveres humanos. Realizó importantes investigaciones anatómicas y fisiológicas sobre el sistema nervioso, el corazón y la circulación de la sangre y el aparato digestivo.

Volvamos al joven Antíoco y su enfermedad. Erasístrato, luego de revisarlo por unos días, percibió rápidamente que el problema era el amor, y vio que la dificultad consistía en descubrir el objeto de ese amor. Esperó al lado de su cama, observando las emociones del enfermo cada vez que lo visitaba alguna de las bellas mujeres de la corte. Se dio cuenta de que la presencia de otras mujeres no producía ningún efecto sobre Antíoco, pero cada vez que Estratónice lo visitaba observaba en el joven todos los síntomas: su voz vacilaba, su rostro se enrojecía, sus ojos miraban a hurtadillas, un sudor repentino estallaba en su piel, y los latidos de su corazón (así como su pulso) eran irregulares y violentos. Incapaz de soportar el exceso de su pasión, Antíoco se hundía en un estado de debilidad y postración.

Erasístrato descubrió así la causa de la enfermedad de Antíoco, y se dio cuenta de la dificultad de hacer conocer su descubrimiento a Seleuco. Confiando en el amor del Rey por su hijo, le dijo que la causa de la enfermedad era un amor imposible. Ante la perplejidad de Seleuco, Erasístrato le aseguró: “Su hijo está enamorado de mi esposa”. El rey entonces le imploró: “Amigo Erasístrato, ¿serías capaz de negarte a conceder tu esposa a mi hijo y único sucesor, si no hay otra manera de salvar su vida?”. Erasístrato le respondió: “Usted, que es su padre, no haría semejante cosa si él estuviera enamorado de Estratónice.” Seleuco cayó en la trampa y contestó: “Ojalá que el cielo y todas las cosas divinas conviertan la pasión que mi hijo siente por su esposa en una pasión por la mía, y daría no sólo a Estratónice sino también todo el reino para curar a Antíoco”. Erasístrato, tomándolo de la mano, respondió: “En ese caso, usted no tiene ninguna necesidad de mí, porque usted, que es el marido, el padre, y el rey, es también el médico más adecuado para su propia familia”. Seleuco, entonces, convocó a una asamblea general de su pueblo y les declaró que había resuelto hacer rey a Antíoco y reina a Estratónice de todas las provincias del Alto Asia, y que los uniría en matrimonio. Por supuesto, Antíoco se recuperó. De esta manera, cuenta Plutarco, ocurrió la unión de Antíoco y Estratónice.

Esta romántica historia fue representada por muchos pintores. Una de las más famosas es la pintada por el francés Jacques Louis David (1748-1925) en 1774 con el título Erasístrato descubre la causa de la enfermedad de Antíaco en su amor por Estratónice (Figura 1). Erasístrato aparece como un venerable anciano cubierto de rojas vestiduras, sentado a la cabecera del enfermo y señalando a la bella Estratónice, vestida de blanco, que baja humildemente la cabeza, mientras que el rey padre y esposo recibe la noticia sorprendido en medio de otros personajes de la corte.

Figura 1: "Erasístrato descubre la causa de la enfermedad de Antíaco en su amor por Estratónice” (David, 1774). Escuela Nacional Superior de Bellas Artes de París (Francia)

Figura 1: “Erasístrato descubre la causa de la enfermedad de Antíaco en su amor por Estratónice” (David, 1774). Escuela Nacional Superior de Bellas Artes de París (Francia)

Otros artistas que representaron esta escena fueron: Jean-Auguste-Dominique Ingres (1780-1867), quien hizo 5 versiones; el pintor barroco Pietro da Cortona (1596-1669) (Figura 2); el italiano Felice Ficherelli (1605-1660) (Figura 3); el flamenco Theodoor van Thulden (1606-1669), quien realizó la que posiblemente es la representación artística más antigua de la historia de Antíoco y Estratónice que se conoce (Figura 4); el napolitano Luca Giordano (1632-1705); el pintor rococó Antonio Bellucci (1654-1726); el italiano Gaspare Diziani (1689- 1767); el francés Hyacinthe Collin de Vermont (1693-1761) (Figura 5); el italiano Pompeo Batoni (1708-1787); el alemán Johann Anwander (1715–1770); el alemán Johann Eleazar Zeissig (1737-1806); el francés francés Alexandre Charles Guillemot (1786-1831); Benjamin West (1738-1820), el primer pintor estadounidense que alcanzó fama internacional; el francés Jacques-Antoine Vallin (1760-1831), y la pintora suizo-austríaca Angelica Kauffmann (1741-1807), la única mujer del grupo.

Figura 2: Antíaco y Estratónice (Pietro da Cortona, 1777). Palacio Pitti, Florencia (Italia)

Figura 2: Antíaco y Estratónice (Pietro da Cortona, 1777). Palacio Pitti, Florencia (Italia)

Figura 3: Antíoco Príncipe de Siria y su madrastra Stratonica (Ficherelli, 1638). Galería de Arte de Auckland (Nueva Zelanda).

Figura 3: Antíoco Príncipe de Siria y su madrastra Stratonica (Ficherelli, 1638). Galería de Arte de Auckland (Nueva Zelanda).

Figura 4: Erasístrato descubre la enfermedad de Antíoco, ante Estratónice y Seleuco (Thulden, 1640). Colección privada

Figura 4: Erasístrato descubre la enfermedad de Antíoco, ante Estratónice y Seleuco (Thulden, 1640). Colección privada

Figura 5: La enfermedad de Antíaco (Collin de Vermont, 1717). Instituto Wellcome, Londres (Inglaterra)

Figura 5: La enfermedad de Antíaco (Collin de Vermont, 1717). Instituto Wellcome, Londres (Inglaterra)

Este relato sirvió también de inspiración para un buen número de músicos, que lo representaron en sus obras y para escritores, que contaron la historia en verso o la llevaron al teatro.

Las cualidades que permitieron a Erasístrato diagnosticar y tratar la grave afectación de Antíoco fueron su inteligencia, su capacidad de observación, su conocimiento de su ciencia y algo de astucia. Sin duda, las cualidades que todo buen médico debe tener.

Arte y Medicina
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