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La enseñanza de la medicina en el arte: La Clínica del Dr. Gross

  • hace 4 horas
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Samuel David Gross (1805 - 1884) fue un destacado cirujano traumatólogo y educador médico estadounidense inmortalizado en una obra del pintor Thomas Eakin (1844 – 1916) titulada “La Clínica Gross” (Figura 1), considerada por muchos historiadores de arte como una de las mejores pinturas norteamericanas.

En esta pintura de 1875, Gross se eucnetra una operación quirúrgica pública en el anfiteatro anatómico del Jefferson Medical College, de Filadelfia, para intervenir el fémur de un paciente con osteomielitis. El profesor se dirige al público para explicar cómo va a retirar el sector óseo afectado y así evitar la amputación de la extremidad. Sobre la camilla está el paciente, recostado en decúbito lateral, exponiendo solamente las piernas y las nalgas. Tiene los pies enfundados en unos calcetines grises. Los asistentes prestan atención a la cirugía, mientras Gross les explica su trabajo sosteniendo el escalpelo con los dedos ensangrentados. Acaba de realizar la incisión principal, mientras sus asistentes se ocupan del paciente. Dos de ellos abren la herida con unos separadores, otro realiza una incisión interna y otro se ocupa de sostener la pierna. El anestesista, por su parte, mantiene la cabeza de la paciente envuelta en una toalla con cloroformo para que permanezca inconsciente. En una mesa vecina hay una caja con instrumentos quirúrgicos.

Sentada a la izquierda y en primera fila hay una mujer que aleja su rostro de la escena e intenta ocultar con las manos la terrible visión de (probablemente) su hijo.

La escena se desarrolla en un ambiente en penumbra. La luz que procede del techo de la sala baña al cirujano, cuyos cabellos grises crean una especie de aura en torno a su rostro. En las sombras se pueden distinguir a estudiantes y espectadores sentados en las hileras de bancadas dispuestas de manera concéntrica, como en los clásicos anfitratros médicos. Algunos están muy interesados en la demostración, mientras que otros apoyan la barbilla en la mano, en señal de aburrimiento. El hijo del doctor Gross, Samuel W. Gross (también cirujano), se encuentra en la entrada del túnel. Todos, incluido el cirujano principal, van vestidos, como era la costumbre, con un traje de calle de color negro, ya que en esta época se desconocía la necesidad de cuidar la asepsia.

Sin duda, la principal influencia de Eakins fue la obra de Rembrandt van Rijn (1606-1669) “La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp”, en la que la luz juega un papel predominante a la hora de otorgar el protagonismo no solo al trabajo de la mano que ejecuta el trabajo de cirugía, sino también a la mente privilegiada que la guía.

El propio pintor se retrató a sí mismo tomando apuntes del natural sobre una mesa en primera fila, particularmente iluminado. Eakins estaba muy interesado en la anatomía humana, y había realizado dos cursos de anatomía y disección en el Jefferson Medical College, de Filadelfia, realizando numerosos retratos de muchos de sus profesores. Uno de ellos fue, precisamente, el distinguido Dr. Gross, decano de cirugía desde 1856 hasta 1882. Científico influyente, Gross escribió numerosos artículos y libros sobre técnica quirúrgica. En 1859, publicó su obra más importante, “System of surgery”, que se tradujo a varios idiomas. Mantuvo contacto con asociaciones profesionales de otros países, siendo honrado en numerosas ocasiones en su propio país. Cuando Eakins lo pintó, el Dr. Gross se encontraba, con sus 60 años, en la cima de su carrera. El joven artista esperaba sorprender al jurado con un retrato del famoso cirujano operando cuando eligieran las pinturas que se mostrarían en la Exposición del Centenario de 1876.

Finalmente, el jurado, que había aceptado cinco obras de Eakins, no quiso exhibir el retrato. El Jefferson College decidió comprar este óleo sobre tela de 243,8 cm por 198,1 cm pues opinaba que elevaba la reptación del centro. El precio fue de 200 dólares. Más de un siglo después de la realización de la pintura, la Universidad Thomas Jefferson vendió la pintura por 68 millones de dólares a la Academia de Bellas Artes de Pensilvania y al Museo de Arte de Filadelfia.

Esta pintura representa la intersección de un artista experto altamente capacitado ascendiendo  en su carrera con un cirujano experto altamente capacitado ‘ en el pináculo de su carrera. El resultado ha llegado a ser considerado como una de las mejores pinturas de retratos de los Estados Unidos.

Alfredo E. Buzzi

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